Mi error favorito

Gerardo Rozín sobre una idea exitosa que le robaron por no haberla registrado.

11.07.2012 | 21.24   |   FacebookTwitter

Gerardo Rozín
Me muevo en el mundo de los medios de comunicación desde que tenía quince años, haciendo de manera alternativa periodismo gráfico, radio y, en televisión, frente a la pantalla, produciendo o escribiendo.

En esta última faceta, un error frecuente es realizar trabajos sin firmar acuerdos previos. Una vez, sufrí ese error por partida doble.

Algunos años atrás, ya no recuerdo bien cuándo, se me ocurrió una idea para un programa de ficción que entonces consideré muy divertida. Me entusiasmé y la comencé a trabajar. Hasta pensé la estética que iba a tener. Lo que nunca hice fue registrar esa idea para evitar el plagio, algo que, desafortunadamente, abunda en el ambiente donde me muevo. A menudo, basta tan solo con que alguien lea (o escuche de pasada) el proyecto de otra persona, para que luego retoque algún detalle que lo "distinga" del original y lo venda como si fuera de él mismo.

Pero en ese entonces no tenía tan presente esa amenaza. Le comenté la idea que tenía al "capo" de un canal y se mostró interesado. Él a la vez me presentó a una persona con quien me puse a trabajar en el proyecto. Durante seis meses escribí la idea general, desarrollé los personajes y avancé en la historia del primer capítulo. Juntos recorrimos varios canales ofreciendo la serie, que a esa altura la conocía yo mejor que él.

Y un día la serie se aceptó y llegó el momento de firmar el contrato y empezar a trabajar. Era una noticia buenísima. Era para brindar con champán. Salvo que, ese día, la persona con la que trabajé se "olvidó" de golpe de mí. Y de mi teléfono, porque ya nunca más me volvió a llamar. El proyecto salió finalmente a la luz sin que se me reconociera la autoría.

Aunque ya tenía cierta exposición como periodista y productor, así y todo no me salvé de que me robaran una idea. Viví en carne propia el error de trabajar sin firmar acuerdos previos. Durante algún tiempo evalué qué hacer: cómo reclamar lo que me pertenecía. El problema era que se trataba de gente más poderosa que yo y consideré que no alcanzaba tan sólo con mi buena voluntad para ir de canal en canal explicando que esa serie la había pensado yo y me la habían robado. Sinceramente, pensé que iba a quedar como un "salame" haciendo eso.

Pero el error fue por partida doble porque me complicó en otros trabajos. En la misma época en que se emitió aquella serie yo conducía Medianoche de un día agitado, que iba por Canal 9, y los dos programas (caprichos del destino) estaban en el mismo horario. Mi idea no reconocida resultó ser más buena de lo que había imaginado, porque me afectó bastante en los ratings de mi ciclo.

¿Por qué no doy el nombre de esa serie o de aquella persona para la que trabajé y se "olvidó" de mí? Porque yo sí que no me olvidé de lo que me hicieron y me estoy vengando a mi manera. Estoy seguro que él es consciente de que me robó mi idea, y que desde entonces debe cargar con la preocupación de que, en algún momento, lo exponga con nombre y apellido en alguno de mis programas, o en alguna entrevista. Es lo que le dicen una venganza "a gota china". ¡No fui el único que se equivocó!


Rozín es periodista y productor. Actualmente conduce "Mundo Rozín", en Pop Radio, y "Gracias por Venir" en Telefé.
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