Con derecho a una oportunidad justa

04.07.2012 | 19.54 Comentar   |   FacebookTwitter

Sasha y Malia, con su papá, en un aniversario histórico para los deportes de las jóvenes.
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La ley Title IX, que acaba de cumplir 40 años, impulsó la participación de las mujeres en los deportes. Y sigue siendo un trampolín para el éxito.

Por Barack Obama

Entrenar al equipo de baloncesto de mi hija Sasha es una de esas ocasiones donde solo soy "Papá". Tomo rebotes, ejercicios de carreras, y me divierto un poco. Más importante aún, puedo ver a Sasha y sus compañeras de equipo mejorar juntas, empezar a pensar como un equipo, y desarrollar la confianza en sí mismas.

Cualquier padre sabe que hay pocas cosas más satisfactorias que ver a sus hijos descubrir una pasión por algo. Y como padre, harás lo que sea para asegurarte de que él o ella crezca creyendo que puede llevar esa ambición tan lejos como quiera; que tu hija abrace esa idea de que puede llegar tan lejos como la lleven sus talentos.

Pero no fue hace mucho que algo como seguir un deporte universitario era un sueño improbable para las jóvenes en Estados Unidos. Sus equipos a menudo se conformaban con instalaciones de segunda categoría, uniformes de segunda mano y casi nada de recursos.

¿Qué cambió? Bueno, hace 40 años mujeres comprometidas de todo el país, motivadas por todos los que dijeron que no podían hacer algo, trabajaron con el Congreso para prohibir la discriminación de género en las escuelas públicas. La ley Title IX fue el resultado de sus esfuerzos, y esta semana celebramos su cuadragésimo aniversario: 40 años de asegurar una educación igual, dentro y fuera del salón de clases, sin importar el género.

Me recordaron este hito el mes pasado, cuando le otorgué la Medalla Presidencial de la Libertad a Pat Summitt. Cuando ella se inició como entrenadora de basquet, manejaba la camioneta del equipo en los partidos que se jugaban de visitante. Y lavaba los uniformes en su propio lavarropas. Una noche, ella y su equipo acamparon en el gimnasio del club rival porque no tenían recursos para un hotel. Pero ella y sus jugadoras mantuvieron la cabeza alta y sus mentes en el juego. Y en sus 38 años en la Universidad de Tennessee, Pat ganó ocho campeonatos nacionales y contó más de 1000 victorias –la mayor cifra de cualquier entrenador universitario, hombre o mujer—. Más importante aún, todas las mujeres que jugaron para Pat se han graduado o están en camino de hacerlo.

Hoy, gracias en buena medida a la confianza y la determinación que desarrollaron a través de los deportes de competencia y la ética de trabajo que aprendieron con sus compañeras de equipo, las muchachas que practican deportes tienen más probabilidades de destacarse en la escuela. De hecho, ahora se gradúan más mujeres que hombres de la universidad. Este es un gran logro, no solo para un deporte o una universidad o incluso solo para las mujeres, sino para Estados Unidos. Y de esto se trata Title IX.

No olvidemos que Title IX no solo se refiere a los deportes. Desde tratar la desigualdad en la educación matemática y científica hasta evitar la agresión sexual en los campus, y dar financiamiento justo a los programas de atletismo, Title IX les asegura igualdad a nuestros jóvenes en todo aspecto de su educación. Es un trampolín para el éxito: es gracias en parte a legislaciones como Title IX que más mujeres se gradúan de la universidad preparadas para trabajar en una gama más amplia de campos, incluidas las ingenierías y la tecnología. He dicho que las mujeres determinarán el destino de este país, y lo sostengo. Cuanto más seguras y empoderadas estén las mujeres que entren a nuestras juntas directivas y salas de justicia, legislaturas y hospitales, más fuertes nos volveremos como país.

Y eso es lo que vemos hoy. Las mujeres no solo toman un asiento a la mesa o a la cabeza de la misma, sino que crean éxito bajo sus propios términos. Las mujeres que crecieron con la Title IX ahora son pioneras de los avances científicos, dirigen empresas prósperas, gobiernan estados y, sí, entrenan a equipos universitarios. Porque lo hacen, las jóvenes de hoy día crecen oyendo menos voces diciéndoles: "No puedes", y más voces diciéndoles: "Sí puedes".

Hasta aquí hemos llegado. Pero todavía podemos llegar más lejos. Siempre hay más barreras que podemos romper y más progreso que podemos alcanzar. Como presidente, haré mi parte para mantener a la Title IX fuerte y vibrante, y mantener a nuestras escuelas como umbrales de oportunidad para que cualquier chico tenga una oportunidad justa de triunfar. Y como papá, haré lo que se requiera para asegurar que este país siga siendo el lugar donde, sin importar quién seas o cómo te veas, puedas lograrlo si lo intentas.


Barack Obama (1961) es presidente de los Estados Unidos desde 2009. La ley Title IX de las Enmiendas de la Educación de 1972 modificó el rumbo del deporte universitario estadounidense.
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