Las partes privadas de los Oscar

16.02.2012 | 00.32 Comentar   |   FacebookTwitter

Figuras de Hollywood.
Espectáculos /  Bienvenido a la Mesa Redonda anual del Oscar de Newsweek.
Esperábamos a las estrellas cuando llegó el primer mensaje pesimista. Charlize Theron quizá llegaría tarde porque su casa estaba rodeada de paparazzis y ella no podía salir. A continuación, un desconcertante e-mail nos advierte que Michael Fassbender no vendrá después de todo.

Así que, por supuesto, Theron es la primera en llegar a los Smashbox Studios en West Hollywood, donde Newsweek realiza la Mesa Redonda de los Oscar de este año. Está resfriada y dice una y otra vez que su voz "suena como la de un hombre". Si es así, no se parece a la de ningún hombre que yo haya conocido. Para cuando Fassbender llega —al parecer, el correo electrónico fue una broma— George Clooney, Viola Davis y Tilda Swinton ya están en el lugar, y el festival del amor ha comenzado. En muchas mesas redondas anteriores (Newsweek las realiza desde 1998), era la primera vez que los actores participantes se reunían cara a cara, pero este año nuestra alineación tiene muchas historias compartidas. George y Viola (lo siento, pero el día se prestaba para llamar a todos por su nombre de pila) son viejos amigos, trabajaron juntos en Solaris hace una década, y él le prestó a ella su villa en Lago di Como para su luna de miel. George y Tilda también son buenos amigos tras haber participado en Michael Clayton y Burn After Reading. Charlize y Michael acaban de pasar varios meses juntos filmando Prometheus, la cinta épica de ciencia ficción de Ridley Scott, en los estudios Pinewood en las afueras de Londres.

Sabíamos que la química iba a ser especial este año. A pesar de que para ellos es parte de su trabajo —sólo una parte de una serie de tareas promocionales de la temporada de premios— aparenta mucho más ser una acogedora fiesta de estrellas cinematográficas. Fassbender, quien alguna vez trabajó como cantinero, se escurre con su publicista antes de la sesión de fotos y vuelve con una mezcla de vodka y Bloody Mary, y después se planta detrás de la barra en la sala de espera y comienza a servir (y todavía no es mediodía). Con su pelo corto y su cordialidad irlandesa, no se asemeja en nada al adicto al sexo de Shame: sin reservas, al patilludo Rochester en Jane Eyre, y menos aún al mojigato Carl Jung en A Dangerous Method —sobre todo cuando él y Theron comienzan a compartir sus historias sobre sus experiencias de saltar borrachos en paracaídas—. El último en llegar es Christopher Plummer, pulcro y elegante. A sus 82 años, Plummer ya no es el bebedor que era en su época más salvaje —su memoria reciente está llena de inolvidables borracheras—, por lo que no participa. Pero no hay necesidad de que le den cuerda: frente a nuestra cámara de video, asume la personalidad del padre gay recién salido del clóset de Principiantes, jugando con una bufanda mientras baila al ritmo de la música house. Cuando es el turno de Theron, ella se transforma en la narcisista imprudente y borracha que interpreta de manera tan inolvidable en Young Adult, y lanza una bebida a la cámara.

Hay un gran revuelo en la sala cuando llega la séptima estrella sorpresa —Uggie, el Jack Russell de nueve años de edad que se robó el espectáculo en El artista—. ¿Debemos hablarle en inglés o francés? Swinton, que no es alguien que se deslumbre fácilmente, cae de rodillas ante el can. "¡Hola, Uggie, sos un perro increíble!", dice, insistiendo en que les saquen una foto juntos. No todo el mundo está tan feliz de ver el perro. Plummer expresa su frustración de que Cosmo, el notable Jack Russell de Principiantes, no reciba la misma atención en la temporada de premios. "Teníamos al mejor perro", declara con su mejor dicción patricia. No parece que quiera posar en la foto de grupo con Uggie —¡la competencia!—, y nadie está muy seguro de si su resistencia es en serio o no.

Es momento de que comience la conversación de la mesa redonda, pero Clooney y Fassbender no pueden separarse de la mesa de ping-pong del salón. "Somos como colegiales", dijo Clooney. "No queremos saber quién va ganando".

El elemento del juego es un tema dominante. Estos actores son muy serios con respecto a su oficio, pero insisten en que éste sea divertido. "Si todos hiciéramos lo que deberíamos hacer como adultos, tendríamos que estar trabajando en una oficina", dijo Clooney. "Todos somos como chicos jugando".

El otro motivo que surge una y otra vez es, bueno, el pene de Michael Fassbender, que interpreta un memorable papel de apoyo en Shame: sin reservas (estrena el 1° de marzo en la Argentina). Ninguno de los que están en la mesa pierde la oportunidad de hacerle una broma. Se sugiere que el miembro sea la pieza central de la mesa redonda.

Yo debería haber sabido que la charla abordaría rápidamente el tema del sexo. A pesar de que mi compañero moderador, Ramin Setoodeh, y yo habíamos decidido iniciar la discusión con una pregunta genérica —"¿Hubo alguna película o actuación que hubieran visto cuando eran niños y que les haya inspirado para convertirse en actores?"— Swinton me recuerda rápidamente que ella y yo acabábamos de hablar de nuestros primeros recuerdos eróticos en el cine. Recientemente, había mostrado a sus gemelas de 14 años Vértigo, la más sexualmente obsesiva de las películas de Hitchcock. Así que nuestra pregunta inicial pasa a ser, por demanda popular, cuál fue la primera revelación sexual cinematográfica de cada uno.


THERON: Me acuerdo que de nena vi de reojo Body Heat, la escena de ellos en la cama y la mano de Kathleen [Turner], sobre las sábanas, en su entrepierna. Y me puse a llorar. Quedé afectada desde entonces.

CLOONEY: Igual que William Hurt, por cierto.

NEWSWEEK: ¿Y por qué llorabas?

THERON: ¡No, no, estoy bromeando!

NW: ¿Cuántos años tenías?

THERON: Creo que 8 ó 9.

CLOONEY: Eso me molesta. [Theron se sorprende, pero después se da cuenta de que él se queja por lo viejo que le hace sentir].

THERON: Entiendo. Sólo tenía 14 años entonces... Sí, esa fue mi primera sensación de cosquilleo.

CLOONEY: Yo crecí en Kentucky. Teníamos autocines y recuerdo haber visto Último tango en París —y sigue resultándome increíble que la pusieran en un autocine en Kentucky. Ya se lo pueden imaginar.

PLUMMER: ¡Es un estado tan erótico...!

CLOONEY: ¡Mirá esas ovejas!

SWINTON: ¿Pero acaso los autocines no tienen que ver siempre con cosquilleos? Siempre imaginé que podía ver Bambi en un autocinema y tener un cosquilleo.

PLUMMER: No había películas donde yo crecí. [Risas]. Apenas había un teatro. La radio casi no había empezado todavía. Pero aun así tuve una experiencia erótica. Yo no necesitaba de los medios de comunicación. Pero si les interesa saberlo, creo que la primera fue con Hedy Lamarr en Ecstasy. Eso fue realmente audaz. No sé si eran sus pechos. Creo que fue el cuerpo de otra y la hermosa cara de Hedy.

DAVIS: Mi primera imagen erótica fue Nashville. La escena en que… ¿aparece una cantante completamente desnuda en el escenario, no es así?

NW: Gwen Welles.

DAVIS: Cantando. Recuerdo que aquello me sorprendió totalmente. Y me hizo sentir cierto cosquilleo. Se la veía tan vulnerable..., y pensé: "Oh, Dios mío, ¡está desnuda en frente de toda esa gente!".

FASSBENDER: Creo que para mí, fue La Mujer Maravilla.

NW: ¿El programa de TV?

CLOONEY: ¿Fue la tiara?

FASSBENDER: El programa de televisión, sí. Siempre trataba de captarla mientras se cambiaba de ropa. [Risas]. Sentía que me ocurrían cosas extrañas que no comprendía.


Decidimos ser un poco más serios y hablar de la manera en que cada actor se prepara para un papel. Para La duda, Davis escribió una biografía de 50 páginas de la mujer a la que interpretó. "Oh, Dios", dice ella, recordándolo. "¿Por qué estoy diciendo esto? Me hace parecer toda una actriz seria. Lo hice para una película porque me aterrorizaba trabajar con Meryl Streep, y yo no entendía el personaje. Pero no lo hago con todos los personajes que interpreto. No tengo un método. Con Historias cruzadas, estuve en Misisipi durante un mes. Y si han estado alguna vez en Misisipi, sabrán que tenía que estar en Misisipi para filmar esa película.
Es un personaje en sí mismo. Está el resto de Estados Unidos
y luego está Misisipi, donde todos tienen un diente de oro, y toda la comida es frita, hace una temperatura de 42 grados, una humedad del 100 por ciento, y es un lugar que no dejó atrás el pasado. Así que fue menos trabajo para Aibileen (su personaje en Historias cruzadas) en términos de escribir las cosas, y mucho más en sentir el ambiente".


Theron: Uno hace su trabajo y después va y deja que todo pase. Mi mayor temor es presentarme y empezar a "hacer cosas". Hay algo asombroso que puede ocurrir a veces cuando no hacemos nada. Simplemente sucede. Es cuando uno siente que está debajo de la piel.

Clooney: ¿No creés que si los actores son bien seleccionados, si están en el papel correcto, de repente se convierte en un proceso infinitamente más fácil?

Plummer: Eso ocurre si se encuentra al mejor director. Es la mitad de la batalla. Al menos así se sienten cómodos. Su trabajo está casi terminado. (Plummer, quien ha trabajado alegremente con gigantes como John Huston y Elia Kazan, no tiene palabras amables para el venerado Terrence Malick. Le escribió una furiosa carta después de ver El nuevo mundo de 2005 y se encontró que gran parte de su interpretación había aterrizado en el suelo de la sala de edición: "Él edita la película de tal manera que elimina a todo el mundo de la historia. El problema con Terry es que necesita desesperadamente un escritor").

Theron: Las mejores experiencias que tuve son aquellas que simplemente son muy fáciles de llevar. Donde nadie pretende curar el cáncer; vas y hacés tu trabajo. Eso no significa que uno tenga menos pasión, ni nada.

Plummer: En otras palabras, te divertís.

DAVIS: El elemento de la actuación que la gente no entiende:
el malestar es la comodidad. Es cuando te permitís estar en el momento y estar sorprendido, porque no hay manera de predecir quién es tu personaje. No sabés cómo va a reaccionar
ante cualquier circunstancia determinada.

CLOONEY: Cualquiera que sea tu método, no debería afectar al modo de trabajar de otros; estuve en sets de filmación donde lo único que se oye es: "Yo no trabajo como vos".

Swinton: La realidad de hacer películas es que se trata de algo ilusorio. Es tan práctico, tan técnico... Uno lo hace todo junto, y los actores son superados en número, 50 a 1, por los técnicos. Al final, uno es un técnico. Tiene que averiguar dónde está el micrófono, y si uno es demasiado delicado para afrontar el cambio de una cabeza de micrófono, será un problema para sus colegas. Así que, en efecto, se trata simplemente de un juego.


Clooney habla sobre el peligro de que un actor que debe interpretar una pequeña parte trate de sacarle más jugo al papel de lo que tiene en realidad. "En ocasiones, tu trabajo sólo consiste en hacer sonar un timbre y decir: ‘Pizza’. Y comenzás a decirle al director: ‘Creo que estoy repartiendo pizzas porque mis padres eran alcohólicos’. Y el director dice: ‘Solamente necesito que entregues la pizza. Sólo tenés que decir: «Pizza»’".

Theron hace un esfuerzo para pensar acerca de los actores pretenciosos con los que trabajó. "Cuando uno viene a trabajar, simplemente lo hace. Solamente toca el maldito timbre. Así es. Hacer una película consume tiempo. No se trata sólo de los actores. Hay mucha gente involucrada. Es un trabajo para ellos, no quieren escuchar todas tus tonterías. El primer asistente de cámara no dirá: ‘Dios mío, hoy tengo diarrea, va a ser muy difícil para mí’. Simplemente lo hace".

"Hay dos (tipos de actores) muy peligrosos", dice Davis. "Los que no invirtieron aún el tiempo suficiente y alcanzan el éxito a una edad muy joven. Y se lo toman demasiado en serio. O las personas que están en el negocio desde hace 40 ó 50 años y nunca alcanzaron el éxito que creían merecer. Y por eso quieren castigarte. He conocido a tipos amargados".

"Pero saben, Historias cruzadas fue mi primer papel principal. He tenido trabajos de dos días y he sido el que dice ‘Pizza’ o ‘Se fue por allá’. Se vuelve muy difícil no querer presentar toda la historia —ya sabés: ‘Mi mamá me dio una paliza y yo estoy diciendo «Pizza» porque estoy enojado con el mundo’. Se convierte en un reto porque uno quiere trabajar, infundir algo al personaje. Porque después de todo, el ego también está ahí".

Clooney sabe una o dos cosas acerca del ego del actor. "Lo que pasa es que uno obtiene un mínimo de éxito, y entonces se convierte en algo muy extraño. Yo soy de Kentucky, cierto. Tratamos de no vivir en casas rodantes. No nos jactamos por vivir en una de doble ancho. Y de repente —lo he visto suceder— alguien llega al set y se queja porque su remolque no es del tamaño adecuado. Y uno le dice: ‘Tomá el mío, porque, honestamente, no es algo para presumir’".

Sentados uno junto al otro, Theron y Fassbender son cómplices en la mesa redonda, los traviesos, los niños. Ella usa su gran belleza de manera casual y la combina con su lenguaje de marinero borracho.

Alterna entre su papel como juerguista irlandesa y
estudiante seria, toda oídos al escuchar cómo Davis explica elocuentemente la dura realidad de ser una actriz negra en un negocio dirigido a un público de jóvenes de raza blanca.

"No hay muchos papeles para... quiero decir, soy una actriz negra de 46 años de edad que no se parece a Halle Berry, y [hasta] Halle Berry pasa por un momento difícil. Sabés que no hay muchos papeles principales".

Theron interviene: "Voy a tener que hacerte parar por un segundo".

"¿Por qué? ¿Crees que me parezco a Halle Berry?".

"No. Tenés que dejar de decir eso porque sos una jodida belleza. Lucís increíble".

"Te lo agradezco, pero tengo una comprensión y una conciencia absoluta de la imagen que proyecto, y no hay muchos papeles para las mujeres como yo".

Resulta revelador que Davis sea la única actriz en la mesa que no tuvo la oportunidad de experimentar la química romántica en pantalla.

Pero es Swinton —no Davis— quien desempeña el papel de marginada. Swinton, que parece la hermana gemela de David Bowie, se posiciona fuera de los márgenes de la industria. Después de todo, es la mujer que regaló su Oscar a su agente.


Swinton: ¿Por qué se lo regalé? Le debía algo de dinero. [Risas]. No lo sé. Creí que era lo correcto.

Davis mira horrorizada.

Plummer: ¿Fue porque no combinaba con la decoración de tu casa?

Swinton: Me lo llevé a casa un minuto para mostrárselo a mis hijos y estuvo en la mesa de la cocina durante un par de semanas, y luego lo mandé de vuelta a California, donde ahora vive.

Theron: Yo me acuesto con el mío. ¿Es algo malo?

CLOONEY: Yo puse el mío en el capó de mi coche. ¿Es algo malo?
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