Una mujer inflexible
Junto a Reagan, Thatcher encaró una fuerte iniciativa política para imponer el neoliberalismo en la Argentina y mundo.Mundo /
Margaret Thatcher, un ícono conservador, era indiferente a los intereses de la mayoría.
Por Jorge Taiana
El tema Malvinas ha vuelto a ganar terreno en la opinión pública merced a las recientes actitudes del gobierno británico. Hay que tener en cuenta que éste es un año especial por cumplirse 30 años de la guerra en el Atlántico Sur, por lo cual es entendible que todo el mundo esté más sensible y volcado a hablar del tema.
En ese punto, me parece que lo más notable es que luego de 30 años, por primera vez Gran Bretaña está comenzando a sentir una cierta presión política de la comunidad internacional para cumplir con lo que pide Naciones Unidas, que es sentarse a dialogar sobre la soberanía. Esto es un logro de la Argentina que se ha conseguido tras varios años de levantar el tema, de 2003 para acá, en todos los foros, de manera persistente, y desarrollando un importante trabajo de diálogo con los países de la región. Lo más importante es cómo se ha fortalecido y hecho más explícito ese apoyo. Esto es esencial.
Parte de esta actualidad se debe a eso, a que Gran Bretaña ha comenzado a sentir parte de esa presión.
Por lo demás, los argumentos del primer ministro David Cameron han sido penosos. Llamar "colonialista" a la Argentina sería risueño, si no fuera triste. Lo que queda claro es que los británicos se ocultan detrás de los isleños para no cumplir con lo que demanda Naciones Unidas.
Está claro que la Argentina debe mantener muy firme el reclamo, reiterarlo en todos los foros e insistir en que es anacrónica la persistencia de una situación colonial como la de las islas.
La respuesta de Cameron tiene que ver con cuestiones internas británicas, donde usan Malvinas y el fantasma de la Argentina como una forma de distraer a la opinión pública interna. También Margaret Thatcher afrontaba problemas internos en 1982.
Aunque no es la misma situación, son dirigentes similares.
Lo que caracterizó la gestión de Thatcher fue su inflexibilidad frente a todo lo que cuestionara el poder británico, es decir la presencia colonial, por un lado; y la defensa de los intereses más concentrados del capital.
Por eso fue inflexible con los mineros en la histórica huelga de 1984 y 1985; inflexible —y criminal— con los prisioneros del IRA que hicieron la huelga de hambre; y fue inflexible, dejando ninguna posibilidad de negociación, con la Argentina en el conflicto del Atlántico Sur. Eso la destaca y la hace un ícono de los conservadores: su indiferencia frente a los intereses de las mayorías.
Ella tuvo un rol muy importante en lo que fue el ascenso del neoliberalismo, y el fin del ciclo de expansión de los movimientos populares y los intereses de los trabajadores. Cumplió un papel fundamental en terminar con el Estado de Bienestar y el desarrollo que la justicia social había experimentado entre 1940 y los ‘80.
Se erigió en una abanderada de la hipótesis de que se podía gobernar en contra de los intereses de la clase obrera de un país occidental, con una alianza con la clase alta.
En la posguerra, ante el temor occidental por la revolución socialista, ese tema era tabú y se realizaba concesiones a los trabajadores: eso fue el laborismo en Gran Bretaña. Ella demostró lo contrario, por eso es tan importante para el auge del neoliberalismo para el mundo: llevó adelante la idea de recortar los derechos de la clase obrera en beneficio del capital.
Es decir, desde esa actitud de concesiones se pasó a la ofensiva.
Por eso no hay similitudes con la actualidad. Por un lado, la Argentina de 2012 no es la de 1982, es un país con casi 30 años de democracia y casi 10 años de continuo crecimiento y un liderazgo fuerte como el de Cristina Fernández de Kirchner, absolutamente distinta a la Argentina en manos del terrorismo de Estado de la dictadura militar. Eso es una diferencia esencial.
En segundo término, Thatcher, si bien es cierto que tenía una mala situación política interna que Malvinas le permitió superar, junto con Ronald Reagan en Estados Unidos estaba dando una fuerte iniciativa política para imponer el neoliberalismo en sus países y en el resto del mundo.
Cameron es un conservador y defiende los intereses de la city británica, en una política que lo llevó a un enfrentamiento con el resto de Europa, pero ese neoliberalismo no está hoy en ofensiva sino que es cuestionado en buena parte del planeta, por razones prácticas que fueron llevando a la crisis.
Taiana es ex canciller de la Argentina y director del Centro Internacional de Estudios Políticos (CIEP) de la UNSAM.
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