El camino de los sueños

01.02.2012 | 21.40 Comentar   |   FacebookTwitter
Sociedad / 

El cineasta Tomás Lipgot documenta la historia de Moacir, un brasileño que salió del Borda y grabó un disco.

A veces el camino se anda al revés, y tal vez ése sea el caso de Moacir, película dirigida por Tomás Lipgot que se estrena el próximo jueves en la cartelera local, pero que ya lleva un buen rato dando vueltas por festivales de cine, tanto del país como del exterior. Buenos Aires, Rio de Janeiro, Santiago de Chile, Alemania, San Pablo, Belo Horizonte, Bélgica y Francia son sólo algunos de los lugares por los que esta película se fue de viaje. Algo que su protagonista seguramente no esperaba, como tampoco esperaba que un filme llevara su nombre, o sí. Porque Moacir Dos Santos, talentoso cantante "brasileiro y argentino", como define él mismo, tenía su sueño de triunfar entre ceja y ceja y, por lo tanto, nada le parecía imposible.

Repasemos los hechos: Moacir llegó a la Argentina hace treinta años y actualmente tiene 68. Diez de esos años, estuvo internado en el hospital neuropsiquiátrico Borda. Compositor y bailarín de carnaval, nunca tuvo la oportunidad de demostrar su talento, y anhelaba grabar un disco con una docena de canciones, que registró al llegar a la Argentina pero que se encontraban perdidas. Quien descubrió a este personaje fue Lipgot (director de Casafuerte y Ricardo Becher, recta final), quien ya había retratado a Moacir en su anterior documental —Fortalezas—. Fue "de casualidad", cuando realizó un trabajo sobre el hospital Borda y conoció a Moacir en su etapa de internación.

"Cuando lo conocí estaba internado en el hospital psiquiátrico y lo elegí como uno de los tantos personajes para mi documental", cuenta Lipgot, y agrega: "Fue en ese momento que entendí lo que la música significaba en su vida, y lo lógico que resultaba, en ese contexto, no creerle cuando mencionaba ser autor de temas musicales registrados. También observé que, a pesar de los años, su deseo estaba intacto". Tal vez por eso, intentó dar sentido al "poder curativo de la música", y la posibilidad de cumplir su sueño al brasileño. "Lo menos que merece es una película", asegura el director, que define a Moacir como alguien "poseedor de un talento innato para cantar y transmitir emoción".

Fue así que la pobreza y los problemas de salud mental de este cantor no impidieron que siguiera avanzando en el camino. Lipgot decidió cruzarlo para ello con Sergio Pángaro, el multifacético dandy porteño que lleva adelante desde hace años el proyecto musical Baccarat, y el mismo que protagonizó junto a Alberto Laiseca la película El artista. Pángaro se desempeñó como productor del sueño de Moacir y, cual guía musical, lo ayudó a poner forma a sus canciones, relación que dio como resultado un dueto de maestros tan profesional como hilarante.

La película, entonces, es el relato del periplo apasionado de un hombre que se bate entre los fantasmas de la marginación y la locura para hacer escuchar su voz.

Veintisiete años después de aquel momento en que llegó a la Argentina, sus canciones fueron rescatadas para esta película, y así resucitaron tangos, sambas, marchas de carnaval y boleros.

Lipgot recuerda con emoción el momento en que decidió llevar adelante esta película: "Unos meses después de terminado el rodaje de Fortalezas, con sus partituras en mi poder, quise darle una sorpresa… ¡y fui yo el sorprendido!: Moacir, a sus 65 años, había obtenido el alta médica y su externación. Por sus propios medios, logró conseguir un subsidio habitacional y se encontraba viviendo solo en una pensión de Constitución". Fue en ese momento cuando hicieron un trato: Moacir grabaría el disco y Lipgot filmaría su historia.

El resultado es una película casi de aventuras en torno a la creación de ese disco, que conmueve al espectador.

Como define el mismo Lipgot: "Una epopeya plagada de música, emoción, ternura, humor, peleas y encanto. Mientras Moacir lucha contra los fantasmas de la marginación y la locura". Una parte más del camino recorrido, que seguramente continuará hacia adelante.
Twitter
23