DiCaprio, entre la ideología y el Oscar esquivo

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Su interpretación de Hoover merecía una candidatura. Pero otra vez se le negó .

02.02.2012 | 00.14 Comentar   |   FacebookTwitter

Por Marlow Stern y Cristian H. Savio

Con ocho presidentes y tres guerras de por medio, J. Edgar Hoover fue durante cinco décadas uno de los hombres más poderosos e influyentes de Estados Unidos. El ganador del Oscar a mejor director Clint Eastwood eligió a Leonardo DiCaprio para representar el ascenso de Hoover en J. Edgar, desde su nombramiento en el FBI, en 1924, pasando por la Guerra Fría y los años de derechos civiles, hasta su muerte, en 1972.

DiCaprio se transformó a sí mismo —tanto física como políticamente— para encarnar a Hoover durante ese medio siglo. "Mis ideas políticas no están en línea con las suyas", dijo el abiertamente demócrata DiCaprio al sitio FlickAndBits.com. "Creo que él tenía una visión muy de derecha y puritana sobre cómo proteger la democracia en nuestro país, por todos los medios necesarios. Pienso que en su interior creía ser un gran patriota, que estaba ahí para proteger a Estados Unidos a cualquier precio, pero me parece que permaneció en el poder demasiado tiempo, y ésa fue la gran tragedia de su carrera. Cincuenta años y ocho presidentes: debería haberse ido mucho antes".

Hoover era una persona muy cerrada que sólo se abría a un muy pequeño círculo. Su asistente Clyde Tolson era su compañero más cercano —y, según los rumores, su amante—. "Clyde era su perrito faldero y su sicario", dijo a New York Magazine Armie Hammer, estrella de La red social que encarna a Tolson. "Pero Clyde cometió tantos abusos que para mí no tiene sentido que se haya quedado cerca tanto tiempo si no era una trágica historia de amor".

Hoover y Tolson trabajaron juntos casi cuatro décadas y media, y su relación fue objeto de especulaciones desde entonces. "En aquella época, ser públicamente gay era un tema. Pero incluso en su presentación para ingresar a trabajar al FBI, Tolson dijo que no tenía interés en casarse o estar con una mujer", señaló Hammer. "Aunque no completamente, él sabía quién era, y casi abrazó esa idea".

Helen Gandy, la secretaria personal de Hoover, era quien estaba más al tanto de los interminables secretos de su jefe, y se mantuvo a su lado incluso después de la muerte de él. "Tenía un gran nivel de compromiso, absoluta necesidad de servir a su país, sentido del deber, y aun después de que él se fue y la carrera de ella estaba terminada, mantuvo su palabra", contó Naomi Watts, la nominada al Oscar que interpretó a Gandy. "Ésa era en realidad mi gran pregunta: ‘¿Cómo hace uno eso? ¿Es realmente porque estás sirviendo a tu país o tiene un lugar en su corazón para él?’".

Bella como siempre, Watts debió someterse a arduas sesiones de maquillaje para este papel. "El proceso sentada en una silla de maquillaje es duro, y yo soy una persona bastante ansiosa y nerviosa", dijo a TNT Magazine. DiCaprio también se quejó del maquillaje y hasta dijo que fue "claustrofóbico" interpretar a Hoover en tan diferentes edades —aunque en su caso parece haberle costado más la transformación ideológica que la física.

La suEs ciertamente una de las actuaciones más animadas de este año, aunque la Academia de Hollywood no lo entendió así y lo dejó fuera de la lista de candidatos al Oscar a Mejor Actor (que incluye a George Clooney con su papel depresivo en Los descendientes —ganador del Globo de Oro, donde sí estuvo nominado DiCaprio— y el papel mudo del francés Jean Dujardin en El artista). Su actuación es convincente y memorable, pero está, por desgracia para Leo, totalmente por encima del nivel de la película. ¿Puede una actuación ser genial si está completamente fuera de sintonía con el resto del film?

Protagonista de romances con las mujeres más bellas del planeta —Gisele Bündchen, Bar Refaeli y ahora Erin Heatherton, por nombrar sólo a algunas—, y líder del ranking Forbes de los actores mejor pagos —con US$ 77 millones ganados en 2011—, 15 años después sigue sacando rédito del enorme éxito de Titanic, para DiCaprio el sueño de Oscar volvió a naufragar.

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