Por Andrés Fidanza
Con amabilidad profesional y en un cordobés apenas suavizado, Mario Blejer enumera pedagógicamente cuando quiere explicar los motivos o las consecuencias económicas de lo que sea. "Hay tres motivos" o "existen dos puntos", se autoprologa oralmente el ex presidente del Banco Central argentino durante el breve Gobierno de Eduardo Duhalde, cuyo nombre también sonó meses atrás como reemplazante de Amado Boudou en el Ministerio de Economía. Sobre los motivos de la peregrinación anual de empresarios, dirigentes, analistas y periodistas al Foro de Davos, en Suiza (que empezó el miércoles 25 de enero), Blejer piensa que "hay tres o cuatro explicaciones". La primera: "La gente va porque es un lugar lindo". Y no lo dice en broma Blejer, un hombre de 63 años no muy dotado para lo humorístico, pero sí muy dado para la reflexión matizada y las afirmaciones poco estruendosas. Antes de asumir en el Gobierno argentino de 2001, Blejer fue asesor principal del FMI durante unos veinte años; y ahora mismo está en Davos porque representa al poderosísimo grupo inmobiliario Irsa, e integra un comité fijo del Foro dedicado al estudio del sistema monetario internacional. Una trayectoria que lo confirma como dirigente orgánico del establishment mundial, pero que no lo automatiza en su discurso económico más duro y ortodoxo. Por caso, critica las fórmulas europeas del ajuste frente a la crisis; lamenta la inflexibilidad del euro como moneda común; anticipa (y celebra sutilmente) el inminente default griego; y no se escandaliza por las medidas proteccionistas que promueve el kirchnerismo.
¿Para qué sirve el Foro de Davos?
Hay tres o cuatro explicaciones. Una es que la gente va porque es un lugar lindo. Además, permite intercambiar ideas de actualidad entre el sector privado, público y la academia. Y favorece el contacto personal entre los ejecutivos de empresas de ramas comunes.
Pero se trata de una iniciativa privada.
Antes que nada es una iniciativa privada. Y es cara. Va sólo aquél al que le interesa.
¿Cuánto cuesta participar?
Depende del tamaño de la empresa. IBM, por ejemplo, paga uno cuota anual de alrededor de US$ 400.000.
¿Qué se juega en Davos para el país?
Como para cualquier país emergente, se juega poco. No cambia su posición geopolítica estar o no. Quizás sí para promover algún tipo de exportación. Muchos negocios importantes salieron de ahí.
¿Es grave que no vayan funcionarios argentinos a Davos?
No, porque todo el foco de interés va a estar puesto en la crisis europea. Latinoamérica será un tema marginal.
Sobre la crisis, ¿qué va a pasar con Grecia? ¿va a dejar de pagar su deuda?
De una forma u otra, de forma ordenada o no, va a entrar en default. Habrá una violación de contrato desde el punto de visto económico.
Generalizando en exceso, ¿eso es bueno o malo para Grecia?
Es un paso adelante. Las tensiones en la Zona del Euro van a ceder. Porque no alcanza con un plan de ajuste. No se puede ajustar por el valor inmenso que necesita Grecia.
Le pido uno comparación con el default argentino de 2001.
Comparativamente, la Argentina hizo la cesación de pagos más grande de la historia. Pero la deuda de Grecia es cinco veces mayor. Y la población es alrededor de un cuarto menor. Grecia tiene una deuda por persona 20 veces mayor que la que tenía la Argentina en 2001. Por eso no hay forma de que pague. Es insostenible.
¿Cómo se explica el actual momento de la crisis europea?
Hay tres palabras que explican la crisis: confianza, liquidez y contagio. Mientras esté presente el fantasma del default, no se sale de la crisis. Porque si uno sabe que un ascensor se puede caer, no lo usa. Usa uno nuevo una vez que el anterior se cayó y lo cambiaron. Además, no hay liquidez porque, ¿quién va a poner dinero si no hay confianza? Y tercero, está el riesgo de contagio: países que no tienen problemas estructurales y podrían llegar a tenerlos.
¿Quién debería poner el dinero y ayudar a los países en crisis?
El Banco Central europeo. Pero no está dispuesto a imprimir moneda. Debería comportarse como la reserva federal que es. Alemania dice que no hay que hacer salvataje. Y eso potencia un efecto negativo sobre todo el sistema, porque los países menos afectados por la crisis se preguntan: "¿Y por qué eso no pasaría acá?".
¿Que el euro sea una moneda común quita flexibilidad a los distintos países?
Claro que quita flexibilidad. Miremos a Inglaterra y España: Inglaterra tiene más déficit, más problemas internos, es menos competitiva y tiene una economía más débil que la española. Pero mantiene su moneda, puede imprimir lo que quiera y así eludir el default vía inflación. Lo mejor que hizo Inglaterra fue no entrar al euro. Por eso las calificadoras le bajaron la nota a España, y no a Inglaterra.
La crisis también puso bajo sospecha a las calificadoras de riesgo y su supuesta independencia.
Sí, por dos cosas. Sus metodologías no son del todo claras; por lo tanto son discutibles. Y tienen muy poco sentido del timing: cuando mejoraban las cosas, bajaron las notas.
¿Estados Unidos está más a salvo que Europa?
Sí. Hay una clara recuperación. Y no parece que vaya a haber una recaída. Su economía se dio vuelta: creció el consumo, el trabajo y las ganancias empresariales. Soy optimista respecto a Estados Unidos.
¿Barack Obama tiene mérito en esa recuperación?
Tiene merito. Implementó políticas adecuadas y un eficaz escudo fiscal.
¿Eso le facilitará la reelección?
Da esa impresión. Al menos, no le va a restar votos. No parece que vaya a tener problemas electorales.
¿La crisis deja un aprendizaje ideológico?
Es difícil de decir, porque la crisis sigue. Pero se me ocurre que no hay políticas económicas ortodoxas o heterodoxas. Hay mejores y peores para un determinado momento. En las crisis hay que hacer lo que funcione, y rápido.
Más allá del impacto económico de la crisis, ¿dónde queda parada la Argentina en términos políticos?
Puede mejorar la imagen, porque los países avanzados pueden reconocer la utilidad de ciertas medidas distorsivas para salir de la crisis. Una receta que, ojo, no es para cuando la economía está normal.
¿Qué opina de las medidas proteccionistas que está aplicando el Gobierno?
Que en el corto plazo pueden servir. En el largo, no lo sé. Ni solucionás todo, ni es meramente negativo.
Le pido que me detalle el proceso económico y las consecuencias de poner trabas a determinadas importaciones.
Se pone una tarifa a los bienes que vienen de afuera. Cuestan más y, entonces, se los empieza a producir localmente. Se benefician ciertos sectores y se perjudica un poco el consumidor, que pasa a pagar doce por lo que pagaba diez. Con el tiempo hay que encontrar mecanismos para evitar las trabas.
¿Por qué?
Porque los consumidores encuentran formas como el contrabando para evitar la compra local. Y además hay que fomentar que los productores locales aprendan, mejoren su producción y compitan con los de afuera. Y ahí se debería quitar la protección. Es un proceso.
¿Puede generar faltante de productos?
Puede haber, si las políticas se hacen con insuficiente información. Si no están bien calibradas. Pero ésa no es la idea.
¿Qué piensa de la quita de subsidios a los servicios?
Es un buen paso. Mejora la cuestión presupuestaria, genera estabilidad, equilibrio fiscal y elimina la distorsión, porque hasta ahora los recibían los que no lo necesitaban.
¿Retirar esa masa de dinero del consumo servirá para aplacar la inflación?
No. No es tanto como para reducir el consumo y la inflación.
¿La discusión salarial sí tendrá efecto sobre la inflación de este año?
Sí, será muy importante. Pero no arriesgo porcentajes.
¿Qué es la "Sintonía fina"?
Es corregir problemas puntuales, como la competitividad, el equilibrio fiscal externo, los subsidios, la energía y el gasto.
¿En qué medida la tranquilidad económica argentina depende del precio de la soja y demás exportaciones?
El precio de los commodities ayuda, y no se supone que vayan a caer. Pero la Argentina logró expandir su producción y su consumo para que los commodities no sean un factor central
Le pido una conclusión como para principiantes: ¿es optimista o pesimista respecto al futuro macroeconómico?
No soy optimista respecto a Europa, pero sí sobre Estados Unidos y los países emergentes.